Archivo de Agosto de 2009


La Tarjeta Profesional de la Construcción reducirá la siniestralidad laboral en el sector

Carlos Martinez
25 de Agosto de 2009
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tarjeta de la construcción  

La siniestralidad laboral es una de las asignaturas pendientes en el sector de la construcción.

Para paliar esta situación el sector cuenta con la Tarjeta Profesional de la Construcción (TPC) con la que se intentará que se reduzca la accidentalidad laboral en la construcción, ya que exige como requisito imprescindible que cada trabajador tenga formación en materia de prevención de riesgos laborales, según lo previsto en el IV Convenio Colectivo General del Sector de la Construcción.

Esta tarjeta caduca a los cinco años de su emisión y, transcurrido dicho plazo, el titular podrá renovar su tarjeta siempre que acredite, al menos, treinta días de alta en empresas encuadradas en el ámbito de aplicación del Convenio General del sector de la construcción en el periodo de doce meses inmediatamente anterior a la solicitud de renovación.

¿Cómo obtener la TPC?

Los trabajadores del sector de la construcción que deseen obtener esta tarjeta deberán tener formación inicial en materia de prevención de riesgos laborales, de acuerdo con lo previsto en el Convenio Colectivo General del Sector de la Construcción.

También podrán obtener la Tarjeta Profesional de la Construcción los trabajadores que:

-Se encuentren en alta o en situación de incapacidad transitoria, que presten sus servicios en empresas encuadradas en el ámbito de aplicación del Convenio Colectivo General del Sector de la Construcción.

-Se encuentren en situación de desempleo siempre que tengan acreditados, al menos, treinta días de alta en empresas encuadradas en el ámbito de aplicación del Convenio Colectivo General del Sector de la Construcción en el periodo de doce meses inmediatamente anterior a la solicitud.

Si por el contrario, desea una más amplia formación en riesgos laborales, siempre se recomienda una especialización con un Máster en Prevención de Riesgos Laborales.

La prevención: la mejor arma contra los incendios

Carlos Martinez
25 de Agosto de 2009
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incendio
Los incendios son un factor más de riesgo en nuestra sociedad, que nos amenaza constantemente. En muchos de los incendios, sus efectos podrían ser evitados o disminuidos. Para ello es necesaria la prevención de riesgos ante estos sucesos, única arma útil para hacer frente a dicho peligro.

La comunidad de vecinos en la que vivimos no está exenta de este tipo de percances; cuántas veces hemos visto en los telediarios edificios quemándose con inquilinos dentro. Pero hay una serie de medidas de prevención de riesgos básicas para evitar el incendio y de pautas para actuar en caso de que nos veamos inmersos en él.

Los edificios donde vivimos cuentan con instalaciones potencialmente peligrosas que pueden producir incendios y explosiones y que deben ser objeto de mantenimiento y control (calderas, grupos de presión, etc.).

Los presidentes, vicepresidentes y conserjes deben conocer dichas instalaciones y son los responsables de poner en marcha las medidas preventivas para evitar que los incendios ocurran.

En concreto deberán:

  1. Conocer las acometidas de las instalaciones generales y sus llaves de corte ( gas, gasóleo, agua, electricidad, etc)
  2. Disponer de llaves identificadas de las instalaciones por duplicado para cubrir las ausencias y siempre tener unas guardadas en lugar visible para los bomberos.
  3. Contratar con una empresa autorizada la revisión periódica de los sistemas de detección y extinción de incendios (bocas de incendios, extintores, etc.)
  4. Limpiar de forma sistemática sumideros, bajantes y chimeneas.
  5. Ser extremadamente exhaustivos en la revisión de las instalaciones contra incendios de los garajes.
  6. El hueco de la escalera deberá estar despejado de obstáculos que puedan entorpecer una posible evacuación de los vecinos.
  7. Vigilar que las puertas cortafuegos que suelen encontrarse en los garajes y escaleras permanezcan cerradas ya que de no ser así carecerían de eficacia en caso de incendio.

En caso de que se produzca un incendio, es importante saber como actuar, no solo para salvar nuestras vidas, sino también la vida de los demás. A pesar de lo que la mayoría de la gente piensa, los mayores enemigos que tiene un incendio para las personas son el humo y los gases de combustión. Cuando hay un incendio, la mayoría de las personas mueren por asfixia o por intoxicación, no por quemaduras.

Lo principal es:

No usar los ascensores.

Mantener la calma. No correr y evacuar el garaje no intentando localizar el foco del incendio.

Avise a los bomberos y deje que sean ellos quienes se ocupen de avisar al resto de vecinos, no intentar hacerlo nosotros a través de los porteros automáticos.

Con humo avanzar al ras del suelo y, si es posible, con un pañuelo húmedo en la boca.

Cerrar las puertas que vamos atravesando.

Si nos vemos atrapados, tapar las ranuras de las puertas y aberturas.

No abra una puerta, si  al tocarla percibe una temperatura superior a la habitual, seguro que al otro lado hay llamas.

Si el incendio se produce en las instalaciones como calderas o cuadros eléctricos, intente desconectar, si es posible y sin riesgo, la corriente eléctrica o si es posible cuando proceda cierre la llave de paso del combustible.

Si queda atrapado en su vivienda sin poder salir por la escalera: diríjase a la habitación que dé a la calle (si existe y es posible) y cierre todas las puertas y ventanas. Si no puede llegar a una habitación exterior, escoja la que da al patio. Hágase ver a través de los cristales. No abra las ventanas para no crear corrientes de aire. Solo cuándo esté seguro de que es imprescindible para que lo vean, abra y saque un trapo que encuentre y agítelo hasta que alguien lo vea, cierre la ventana y espere a ser rescatado recostado en el suelo.

Si alguna persona resulta afectada por el fuego, no permita que esta corra, debe pararla y conseguir que se tire al suelo y ruede sobre sí misma, cubriéndose la cara con las manos. Utilice una manta para cubrir al quemado, sofocando las llamas con ella. Una vez extinguidas, no le quite la ropa quemada, ya que le arrancaría la piel pegada a ella.

Es más importante de lo que parece recordar estos consejos prácticos que pueden, no solo salvar nuestras vidas, sino también la vida de los demás.

CLAVES CONTRA EL FUEGO

En la Prevención

Los presidentes, vicepresidentes y conserjes de las comunidades de vecinos deben, entre otras medidas, conocer las instalaciones potencialmente peligrosas, que pueden producir incendios y explosiones y que deben ser objeto de mantenimiento y control (calderas, grupos de presión, etc), conocer las acometidas de las instalaciones generales y sus llaves de corte ( gas, gasóleo, agua, electricidad…) y contratar con una empresa autorizada la revisión periódica de los  sistemas de detección y extinción de incendios.

En la actuación

En caso de que se produzca un incendio en el inmueble, es importante saber cómo actuar, no sólo para salvar nuestras vidas, sino la vida de los demás. A pesar de lo que la mayoría de la gente piensa, los mayores enemigos que tiene un incendio para las personas son el humo y los gases de combustión.

Cuando hay un incendio la mayoría de las personas mueren por asfixia o intoxicación, no por quemaduras. Por eso, es conveniente tener claro, cómo actuar frente a esos supuestos.

El desarrollo de habilidades y capacidades necesarias para extender automáticamente el conocmiento en Prevención de Riesgos y aplicarlo a situaciones extremas como incendios, se puede adquirir asisitiendo a cursos o master prevencion riesgos laborales.

LA FORMACION EN LA PREVENCION DE RIESGOS LABORALES

Carlos Martinez
25 de Agosto de 2009
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formación en prevención 

A pesar de los más de 13 años que lleva en vigor la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, la siniestralidad en España es de las más altas de la Unión Europea; así, un porcentaje alto de los accidentes que se registran en el marco comunitario tienen lugar en nuestro país. Hay infinidad de factores que influyen en la generación de dichos accidentes, pero sin duda uno de ellos es la escasa formación e información que reciben los trabajadores en la materia.

   La formación es un punto clave en la prevención de riesgos laborales, no sólo para empresarios, sino también para trabajadores. Para los empresarios porque son los responsables de ejecutar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en la empresa y si no tienen la formación necesaria, difícilmente van a poder hacer que se cumpla. Es también importante para los trabajadores porque ellos son los que van a sufrir más directamente la presencia de riesgos que pongan en peligro su seguridad, y si están formados pueden no sólo protegerse, sino también exigir a quienes son los responsables de la empresa, que adopten las medidas preventivas más adecuadas.

 Cualquier accidente de trabajo, en la mayoría de las ocasiones, es la manifestación práctica de una escasa o nula formación en la materia. Basta cifrar a modo de ejemplo el caso del Síndrome de Ardystil, fruto de una actividad que inicialmente nadie preveía peligrosa. Ocurrió en 1992 y murieron 6 personas por la inhalación de sustancias que resultaron ser de máxima toxicidad. Con toda certeza, lo que ocurrió fue que nadie tenía información concreta sobre qué podía ocurrir si se utilizaban aquellas sustancias de una forma no prevista, con lo que la trascendencia de la formación e información queda contrastada con este  ejemplo.

   Es este sentido, destacamos que la Ley de Prevención, en sus artículos 18 y 19, establece que se deberá proporcionar a los trabajadores formación en el momento de la contratación, cuando se produzcan cambios en las funciones asignadas y cuando se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos. Esta formación deberá estar centrada en los riesgos del puesto de trabajo, adaptarse a la evolución de los mismos y a la aparición de otros nuevos.

   Con relación a esta obligación empresarial, podríamos destacar la dificultad que encuentran las empresas para cumplir con la Ley vigente, ya que, normalmente, hablamos de pequeñas empresas (pymes  o micropymes) con dificultades para acceder a cursos de formación, por cuanto habría que fomentar el uso de las nuevas tecnologías, como por ejemplo para llegar a un mayor número de empresas y trabajadores.

   Esta formación debería tener un enfoque práctico, contribuyendo así a disminuir  los altos índices de siniestralidad existentes. Para lograr este fin, se debe acabar con la cultura empresarial tendente a un cumplimiento meramente formal de la normativa, en la que  se hace una prevención para evitar la sanción y no el accidente, es decir, la prevención debe estar integrada en la empresa, participando los trabajadores de la misma y consiguiendo así que sea realmente eficaz. Quisiera concluir diciendo que, a pesar de lo anteriormente expuesto, las empresas en general han avanzado mucho en materia de prevención desde que publicó la Ley de Prevención, avance que consiste en pasar de una carencia absoluta a un panorama de cierta confusión que seguro se irá o, mejor dicho, iremos, clarificando y remodelando en un futuro inmediato, porque invariablemente, los medios de comunicación nos recuerdan de forma permanente que las muertes por accidentes de trabajo siguen creciendo día a día.

Carlos Martínez

Director General del Instituto Madrileño (IMF)

LA ZONA DEL CONSERJE DEBE SER SALUDABLE Y SEGURA

Carlos Martinez
25 de Agosto de 2009
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Se va a analizar qué exige la normativa vigente en materia de prevención de riesgos laborales cuando trabaja un conserje en una comunidad de vecinos en todo lo referente a cómo debe ser su lugar de trabajo. Este asunto viene regulado en el Real Decreto 486/1997 sobre Disposiciones Mínimas de Seguridad y Salud en los Lugares de Trabajo.

Los principales factores de riesgo en los lugares de trabajo están relacionados con las dimensiones insuficientes, las condiciones ambientales de ventilación, iluminación y temperatura inadecuadas, la falta de orden y limpieza y deficiente mantenimiento de las instalaciones generales del edificio… Estos factores generan riesgos. Se entenderá por lugares de trabajo, las áreas del edificio, en las que los conserjes deban permanecer o a las que puedan acceder en razón de su trabajo.

-Espacios de trabajo y zonas peligrosas. Las dimensiones del chiscón deberán ser seguras, saludables y ergonómicamente aceptables. Sus dimensiones mínimas serán las siguientes: Altura techo-suelo: 2.5 metros; superficie libre/trabajador: 2 metros cuadrados y volumen: 10 metros cúbicos, no ocupados, por trabajador. Se tomarán medidas adecuadas para la protección del conserje, cuando este acceda a las zonas donde su seguridad pueda verse afectada por riesgos de caída, caída de objetos y contacto o exposición a elementos agresivos y se dispondrá, en la medida de lo posible, de un sistema que impida que personas no autorizadas puedan acceder a dichas zonas (calderas, cuarto de ascensores, etcétera).

Las zonas de los lugares de trabajo en las que exista riesgo de caída, caída de objetos o de contacto o exposición a elementos agresivos, deberán estar claramente señalizadas.

-Suelos y aberturas. Los suelos deberán ser fijos, estables y no resbaladizos, sin irregularidades ni pendientes peligrosas.

Las aberturas o desniveles que supongan un riesgo de caída de personas se protegerán mediante barandillas o sistemas de protección equivalente. Que serán de materiales rígidos, de una altura mínima de 90 centímetros.

-Puertas y portones. Las puertas transparentes deberán tener una señalización a la altura de la vista para evitar golpes violentos. Cuando sean correderas tendrán un sistema de seguridad que les impida salirse de los carriles y caer. Por último, si son de vaivén serán transparentes o parcialmente transparentes para ver la zona de acceso.

Si la puerta es eléctrica y falla el suministro de energía, tiene que abrirse de forma manual, a menos que se abra de forma automática; esto no se aplica a puertas de ascensores u otras puertas que estén colocadas para impedir caídas o el acceso a áreas con potenciales peligros. Las puertas de acceso a las escaleras no se abrirán directamente sobre sus escalones sino sobre descansos de anchura al menos iguales a la de aquéllos.

-Las escaleras y vías de salida o evacuación. Las escaleras dispondrán de una anchura mínima de un metro. Los peldaños de una escalera tendrán las mismas dimensiones. Los escalones de las escaleras tendrán una huella comprendida entre 23 y 36 centímetros, y o una contrahuella entre 13 y 20 centímetros.

Las vías y salidas de evacuación deberán permanecer expeditas y desembocar lo mas directamente posible en el exterior o en una zona de seguridad. Las puertas de emergencias se abrirán hacia el exterior y no estar cerradas, para ser abiertas en caso de urgencia de forma fácil e inmediata. Las puertas de emergencia correderas o giratorias estarán prohibidas. Las puertas situadas en los recorridos de las vías de evacuación estarán señalizadas de forma adecuada y podrán abrirse en cualquier momento desde el interior sin ayuda especial.

-Instalación eléctrica. Deberá ajustarse a lo dispuesto en su normativa especifica. En todo caso, dicha instalación no entrañará riesgos de incendio o explosión. Los trabajadores estarán protegidos contra riesgo de accidente por contactos directos o indirectos.

-Condiciones ambientales de los lugares de trabajo. La exposición a las condiciones ambientales no debe suponer un riesgo para la seguridad y la salud de los trabajadores, ni producir incomodidad o molestia. A tal efecto, deberán evitarse las temperaturas y las humedades extremas, los cambios bruscos de temperatura, las corrientes de aire molestas, los olores desagradables, la irradiación excesiva y, en particular, la radiación solar a través de ventanas, luces o tabiques acristalados. En los locales de trabajo cerrados, la temperatura del chiscón deberá oscilar entre los 17º y 27º C y el conserje nunca debe estar expuesto de forma frecuente o continuada a corrientes de aire.

-Iluminación de los lugares de trabajo. La iluminación deberá permitir a los trabajadores condiciones de visibilidad adecuadas para poder circular y desarrollar en ellos sus actividades sin riesgos.

Carlos Martínez

DIRECTOR GENERAL DEL INSTITUTO MADRILEÑO DE FORMACION

 

Bienvenidos a IMF

El Blog
7 de Agosto de 2009
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En primer lugar queremos dar nuestra más cordial bienvenida a todos los bloggers que habéis tenido la “gran “ idea de contactar con nosotros, para acercaros a conocer algo más sobre qué es IMF, qué aporta en el panorama educativo de la formación, cuáles son sus objetivos, en qué puede ayudar y colaborar en el desarrollo de las personas y a la vez para que aportéis vuestros comentarios, opiniones, sugerencias, etc.…

Estamos, pues, ante lo que queremos sea un blog abierto e interactivo, que recoja lo mejor de todos los participantes. Es importante e imprescindible vuestra presencia en la red para, alejándonos de clases magistrales, conseguir que el espíritu formativo, del que siempre ha hecho bandera IMF, se nutra y retroalimente con vuestras experiencias.

En esta sociedad y en estos momentos, cobran cada vez más importancia determinados aspectos y el conocimiento es, sin lugar a dudas uno de ellos. Pero cuando hablamos de conocimiento, nos estamos refiriendo a algo más que los estudios habituales, ya que creemos que los valores referidos al medio ambiente, la prevención de riesgos laborales, las energías renovables o los recursos humanos, están adquiriendo cada día una mayor importancia, y sobre ellos hemos querido volcar la experiencia educativa adquirida por IMF a lo largo de los años.

Nada más por ahora, solo esperar vuestros comentarios para hacer de este blog un medio de comunicación altamente efectivo, y en el que esperamos poder contar con vuestra “presencia” intangible pero real e imprescindible.