Archivo de Septiembre de 2009


Síndrome de la clase turista

Belen Arcones
14 de Septiembre de 2009
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clase_turista

 El síndrome de la clase turista consiste en los trastornos circulatorios producidos por la prolongada inmovilidad en espacios reducidos, como los asientos de la clase turista de la mayoría de las compañías aéreas. Puede derivar en trombosis venosa profunda (TVP) en las extremidades e incluso podrían ser fatales si los coágulos se desprenden y llegan al pulmón.

Población de riesgo

Las personas que tienen problemas circulatorios, como las varices, aquellas que hayan padecido trombosis anteriores y quienes padecen enfermedad obstructiva crónica (EPOC) o insuficiencia cardiaca.

Las embarazadas también se encuentran dentro de la población de riesgo de sufrir trombosis venosa profunda. “El propio útero aumenta de tamaño durante la gestación, dificultando el retorno venoso de las extremidades inferiores. Si a esto sumamos la inmovilidad que implica un viaje en avión durante varias horas, se explica la aparición del riesgo de una complicación de este tipo”, señala el doctor José Luis Pérez-Arellano.

Los síntomas pueden manifestarse con posterioridad al vuelo en forma de hinchazón, dolor o bien hormigueo en las extremidades. Se recomienda acudir al médico para que en caso de haberse iniciado un coágulo prescriba la medicación adecuada.

Consejos durante el viaje para la prevención de riesgos:

  • Mueva las piernas cada cierto tiempo, realizando contracciones que faciliten la circulación venosa profunda.
  • Levántese del asiento cada hora y de varias vueltas por el pasillo.
  • Beba suficiente agua para evitar la deshidratación.
  • No adopte una posición forzada ni cruce las piernas si va a dormir.
  • No coloque el equipaje en el espacio destinado a las piernas.
  • Lleve ropa holgada, preferiblemente de fibra natural, con el fin de favorecer una menor presión sobre la piel y su mejor ventilación, aflójese el cinturón y los cordones de los zapatos y utilice medias y calcetines elásticos.
  • Evite tomar alcohol y bebidas con cafeína, ya que tienen efectos diuréticos.

Cuando el estrés laboral llega a ser un “Síndrome de Don Quijote”

Yojana Pavón
14 de Septiembre de 2009
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“La realidad es una ilusión muy persistente“.

Albert Einstein

¿Qué se considera estrés laboral y qué no? Quizá un técnico o un Master Prevencion Riesgos Laborales podría ayudarnos en su definición y sobre todo en su prevención.

Es cierto que si partimos del punto de vista de la subjetividad personal, caemos en un caos de conceptualización. Echando un vistazo a la normativa aplicada  en materia de prevención riesgos laborales, la génesis del estrés laboral  puede darse por diversas causas organizacionales: fatiga o carga mental, condiciones ergonómicas, conflictos interpersonales, estilo de dirección, etc. Vemos que tampoco ésto nos ayuda  para saber qué es el estrés laboral. Mirando su dimensión jurídica hay sentencias del Tribunal Supremo (2007) en las que se  reconoce el estrés laboral como accidente de trabajo. No está mal, pero si atendemos al  Real Decreto de 2006 de Enfermedades Profesionales, no aparece. Dificil cuestion ¿verdad? Podemos sufrir riesgos   y síntomas en nuestra salud, pero no podemos decir que estamos enfermos.

En España, según recientes estudios sobre ventas  de fármacos, vemos que  se distribuyen casi 35 millones de envases de ansiolíticos ¡casi un envase por habitante!. Y qué decir tiene  que un colectivo indiscutible de riesgo es la mujer trabajadora debido a su incompatibilidad  para poder conciliar su vida personal con la laboral.  Desde hace tiempo,  en diversas publicaciones sobre estrés y trabajo se  hace hincapié en las pérdidas económicas y el gasto que suponen las bajas  laborales tanto para el  sector  organizacional y como para las administraciones públicas . Pero ¿hasta qué punto se ataja el problema? ¿Sólo es cuestión de  cambiar condiciones externas al ambiente laboral del trabajador? ¿Y la propia visión que él mismo tiene de su entorno?

Bien podríamos denominar algunos casos de estrés laboral que, rascando un poco quizá luego no lo son tanto, como  algo “quijotescos”. Se trata  de percepciones erróneas del entorno de trabajo. Si una de las bases del estrés laboral tal y como comentaban  Lazarus y Folkman en su, ya clásica teoría, es la valoración  del entorno por parte del individuo, entramos entonces en el mundo de las subjetividades. Las percepciones dependen de los ojos con que se mira el mundo que nos rodea o, lo que es lo mismo, a veces vemos gigantes cuando en realidad tan solo  se trata de molinos de viento. Quizá sea un “Síndrome de Don Quijote“.

Accidente in itinere

Belen Arcones
14 de Septiembre de 2009
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 El accidente in itinere es aquel accidente que se produce al ir o al volver del lugar de trabajo.

Las causas más frecuentes que pueden desencadenar un accidente in itinere son:

  • Conducir el vehículo con prisas, principalmente por las mañanas.
  • Conducir adormilado por tener sueño o estar bajo los efectos de medicamentos.
  • No guardar las distancias de seguridad adecuadas cuando el tráfico en la carretera es muy denso (caravana).
  • Tener el vehículo en mal estado de conservación.
  • Conducir bajo los efectos del alcohol.
  • Conducir excesivamente cansado.
  • Conducir con muchas distracciones y poca concentración.
  • No respetar las señales de tráfico.
  • Conducir con velocidad inadecuada a las características de la vía por la que se circula.
  • Etc.

Como medidas preventivas más eficaces podemos adoptar las siguientes:

1. La formación de los trabajadores en seguridad vial.

2. La identificación de los puntos negros y de los tramos de especial riesgo en los desplazamientos que se hacen cotidianamente.

3. La reducción de  los desplazamientos innecesarios, como por ejemplo los realizados al tener que coger el coche para comer fuera del trabajo.

Personalmente podemos, entre otras cosas:

  1. Procurar no realizar comidas abundantes, pesadas o ricas en calorías y grasas difíciles de digerir.
  2. Evitar escuchar música monótona y sobre todo demasiado tranquilas y relajantes.
  3. No tomar bebidas alcohólicas o productos depresores del organismo.
  4. Adoptar  durante la conducción una postura que no permita la relajación.
  5. Mantener la cabina del vehículo a buena temperatura o bien ventilada.
  6. Afrontar la conducción suficientemente descansado y establecer descansos cada dos horas de circulación.