25 de Enero de 2010
Bueno la realidad es que España no es el único estado europeo que ha optado por Grados de cuatro años. Escocia, Grecia y varios países de Europa del Este también lo han hecho. Y muchos otros han abierto esa posibilidad, como Bélgica, Luxemburgo, Hungría,…
Cuando se instauró el Proceso de Bolonia se plantearon dos alternativas posibles: Grados de 240 créditos ECTS (de cuatro años) o de 180 créditos ECTS (tres años). Y España optó por la primera, en efecto. ¿Quieres saber por qué? Aquí tienes cinco buenos argumentos:
- Aunque algunos países europeos han fijado la duración de este primer ciclo en 180 para parte de sus títulos, 240 créditos permitirán una mejor adecuación con otros sistemas universitarios de gran importancia en el mundo y para España (EEUU, Latinoamérica, Asia, etc.).
- La mayoría de los estudiantes europeos podrán tener su primer título a la misma edad que los españoles: 22 años, ya que gran parte de los países que han optado por 180 tienen una edad de entrada a la universidad a los 19 años, mientras que en España es de 18 años. La equivalencia se establece, por lo tanto, en el número total de años escolarizados.
- Los títulos de 240 créditos permitirán una mayor presencia de enseñanzas prácticas, prácticas externas y movilidad, que son objetivos esenciales de esta reforma. Debe señalarse que los 240 créditos incluirán todas las actividades conducentes a la obtención del título (prácticas, idiomas, trabajo o proyecto de Grado, etc.).
- El diseño en 240 créditos deberá incidir en la aproximación de la duración teórica de las enseñanzas con la duración media real para alumnos a tiempo completo, algo que en este momento no sucede en muchos casos (con tasas de retraso muy elevadas). La adecuación de duración teórica a la real será uno de los criterios de evaluación de las universidades.
Los grados de 240 créditos facilitarán el acceso al entorno laboral, al ser un título universitario fácilmente reconocible sin la necesidad de un segundo nivel de formación, y el hecho de unificar las necesidades de nuestra sociedad productiva con el panorama formativo es el objetivo primordial que persigue el Proceso de Bolonia


Las ingenierías técnicas, hasta ahora, se homologaban con 180 creditos equivalentes ECTS + 30 creditos más de proyecto fin de carrera. Es decir, en total 210 creditos ECTS ó 3,5 años de carrera. A todos nos consta que los colegios de ingenieros (superiores?) presionaron lo suyo en el ministerio para no crear grados de 180 créditos. ¿Por qué? Para dejar fuera de juego a los actuales ingenieros técnicos y así éstos no se podrían homologar directamente a los nuevos grados.
Y una excepción
Ahí está el caso de la Ingeniería “por excelencia” (industrial) que ha creado su grado equivalente pero que sigue exigiendo a sus alumnos que terminen el máster universitario para tener las mismas atribuciones profesionales que las de los antiguos ingenieros superiores. De esa manera, ha sido la única en mantenerse igual que estaba aunque con otro nombre… Está claro que no todos son tratados de la misma manera por el ministerio y unos pocos elegidos pueden hacer lo que les venga en gana…y no nos dejemos engañar con el argumento de que la Ingeniería Industrial debe considerarse de forma diferente, porque sólo en España esta Ingenieria tiene tanto poder. En la mayoría de paises de Europa, que es adonde pretendemos converger, la Ingenieria Industrial como tal NO existe (http://www.cinei.uji.es/estud_perfil/Ing_Europa.htm). Esto no debe convertirse en un ataque personal, pero es necesario que todos los ingenieros seamos mirados con los mismos ojos porque todos somos igual de importantes, cada uno en su campo.
Se aspira a algo más que entrar de aprendiz a costa del Estado. No obstante la divergencia en el número de créditos no deja de ser un parche. Con el tiempo, convergerán o convergeremos.
En Ingenierías la situación azuza a lanzarse a por el máster —en ocasiones más de uno— como antesala a la tesis doctoral.
ps.- MDolores, entre paréntesis los enlaces no salen.