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Cine y Prevencion de riesgos laborales

Belen Arcones
15 de Febrero de 2010
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Prevencion de riesgos en el cine

Prevencion de riesgos en el cine

A menudo en el cine se tratan temas relacionados con la prevención de riesgos laborales.
Sería positivo que los directores utilizaran argumentos relacionados con esta problemática para tratar de concienciar sobre temas relevantes, para denunciar situaciones que son inadmisibles en los puestos de trabajo, para intentar cambiar conductas, para poner, en definitiva, de relevancia un tema tan preocupante…
Hay películas como “Tiempos modernos” del genial Charles Chaplin donde se refleja las condiciones de empleo que la clase obrera soportó en la época de la Gran Depresión o más actuales como la “Suerte dormida” de Ángeles González-Sinde, la primera película de esta directora basada en hechos reales, y que cuya protagonista es la maravillosa Adriana Ozores… pero siempre son pocas para destacar la siniestralidad laboral, que todos, de una u otra manera sufrimos a diario.

Confiamos en que los futuros tecnicos y los Master en Prevencion de Riesgos Laborales sepan también acercarse al mundo del cine y a sus trabajadores.

¿El remero es un incompetente?

Belen Arcones
13 de Enero de 2010
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remoHace tiempo un profesor de economía nos puso un ejercicio para trabajar en grupo, sobre la importancia del trabajo en equipo. El texto era el siguiente:

 En 2004 se celebró una carrera de remo entre empleados de una empresa japonesa y de otra española. Se dio la salida y los japoneses empezaron a destacar desde el primer momento, llegando a la meta con una hora de ventaja sobre el equipo español.

La dirección de la empresa española analizó las causas de tan amarga derrota y advirtió que el equipo japonés estaba compuesto por 10 remeros y un jefe de equipo, mientras que la tripulación española la componían 10 jefes de equipo y un remero, por lo que se decidió adoptar las medidas adecuadas.

En 2005, la tripulación japonesa llegó dos horas y media antes que la española. La Dirección se volvió a reunir y, tras un sonoro rapapolvo a la Gerencia, concluyeron que los japoneses habían repetido estrategia (10 remeros y 1 jefe de equipo) mientras que la innovadora tripulación española, remozada tras las eficaces medidas tomadas el año anterior estaba compuesta por: 1 jefe de equipo, 2 asesores a gerencia, 7 jefes de sección y 1 remero.

La conclusión de la Dirección fue unánime: el remero es un incompetente.

En 2006, tras encargar una innovadora trainera al departamento de nuevas tecnologías, la ventaja de los japoneses fue de cuatro horas. El equipo directivo reunido para analizar las causas del nuevo desastre comprobó que el equipo nipón había optado por la ya tradicional formación ( 1 jefe de equipo y 10 remeros), mientras que el español, tras una auditoría externa y el asesoramiento especial el departamento de organización, optó por una formación mucho más vanguardista: 1 jefe de equipo, 3 jefes de sección con plus de productividad, 2 auditores de Arthur Andersen y 4 vigilantes jurados que no quitaban ojo al único remero de la tripulación, al que habían amonestado y castigado quitándole los pluses e incentivos tras el fracaso del año anterior.

Tras varias horas de reuniones, se acordó que, para la regata de 2007, el remero sea un becario o en su defecto, una contrata externa, ya que, a partir de la vigésimo quinta milla, se ha venido observando cierta dejadez en el remero de plantilla, actitud que roza el pasotismo y con comentarios del tipo: “El año que viene va a remar su madre” al llegar a la línea de meta.

¿Os parece real?

Lo esencial de las cosas

Belen Arcones
10 de Diciembre de 2009
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esencial2Quiero contaros una historia que he leído en versiones distintas, en contextos diferentes y de distinta manera. Una de estas versiones la ha tratado Catherine Rambert, en “Pequeña filosofía matinal”:
En un seminario en Estados Unidos, en la famosa Universidad de Harvard, contrataron a un anciano profesor de filosofía para que diera una conferencia ante los más altos dignatarios del planeta.
El tema era el tiempo.
Estos hombres y mujeres, responsables del destino del mundo, estaban muy ocupados y el profesor sólo disponía de una hora para dispensar sus enseñanzas. Su actitud tranquila contrastaba con el estrés de su auditorio.
Sin pronunciar palabra, se inclinó y tomó un gran tarro de cristal transparente que había debajo de la mesa y lo colocó con precaución delante de él. Sus gestos eran lentos y tranquilos. Luego sacó, también de debajo de la mesa, una docena de piedras del tamaño de una naranja y las metió una tras otra en el frasco. Cuando lo llenó y fue imposible añadir una sola piedra, alzó suavemente los ojos hacia el auditorio y preguntó:  
-¿El tarro está lleno?

Todos contestaron: que sí

Disfrutó de su efecto y continuó:
- ¿Eso creéis?

Se inclinó de nuevo y tomó de debajo del pupitre un saco de guijarros. Lentamente, los echó encima de las piedras. Luego sacudió ligeramente el recipiente. La gravilla se filtró entre las piedras… hasta el fondo.

El profesor miró a su auditorio y preguntó:
- ¿Ahora está lleno?

El público, perplejo, dudaba qué contestar cuando alguien exclamó:
- ¡Probablemente no!
- Bien – opinó el sabio.

Con infinitas precauciones, sacó de debajo de la mesa un cubo de arena y vertió su contenido sobre las piedras. La arena se filtró entre las piedras y la gravilla.

Preguntó de nuevo:
- ¿El tarro está lleno?
- ¡No! – exclamaron los espectadores.

Y como todos esperaban, sacó una jarra de agua y llenó con ella completamente el recipiente.
- Bueno, me parece que ahora sí está lleno.
Y el público le dio la razón.

- ¿Qué gran verdad nos enseña este experimento? – preguntó el sabio a su auditorio.

Pensando en el tema del curso, la gestión del tiempo, uno de los dirigentes se atrevió a contestar:
- Nos ha querido demostrar que el tiempo se puede comprimir y que, aunque la agenda esté sobrecargada, es posible añadir más citas.

El maestro sonrió.
- No. La gran verdad que nos enseña este experimento es que si no hubiera empezado por las piedras más grandes, no habría podido meter todo. Tenéis que plantearos una pregunta. ¿Cuáles son las piedras más grandes de vuestra vida? ¿Cuáles son vuestras prioridades absolutas? Es decir, ¿qué es lo esencial de vuestra existencia? ¿La familia? ¿La salud? ¿Los amigos? ¿Hacer realidad un sueño? ¿Defender una causa? ¿Aprender? ¿Perder el tiempo? ¿Ser felices?

La lección que aprendemos de este experimento es que siempre hay que dar prioridad a lo ESENCIAL y meterlo en la cesta primero, porque, si no, podemos perdernos algo importante de nuestra existencia.

Si damos prioridad a las menudencias (la grava, la arena), nuestra vida no irá a lo ESENCIAL.

Cuídense y sean felices.

Enriquecimiento de puestos de trabajo

Belen Arcones
24 de Noviembre de 2009
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El enriquecimiento de tareas suele implicar una definición más “global” de los roles laborales. Así, dentro de un mismo rol, el trabajador puede realizar tareas de planificación y de preparación del trabajo, junto a la actividad de producción propiamente dicha. Igualmente, puede encargarse también del control de calidad, así como de las tareas básicas de mantenimiento de la maquinaria.

Se abre para el trabajador un ámbito de mayor autonomía y responsabilidad en el desarrollo de su trabajo. A su vez, esta mayor autonomía y responsabilidad puede favorecer la participación de los trabajadores en la solución de los problemas de producción a través de sus propuestas y sugerencias.

Este enriquecimiento de tareas pretende dos objetivos:

 1)     Elevar la eficacia de la organización del trabajo.
 2)     Dar a los puestos de trabajo un contenido tal, que resulte estimulante para la persona.

El enriquecimiento del contenido de un puesto de trabajo se basa en el abandono de la idea de la división tradicional del trabajo y, así, se extienden al puesto de trabajo aspectos relativos a la elección del método de trabajo, a la organización del ritmo, etc. El objetivo de todo esto es no sólo aliviar la posible monotonía generada por la repetición de tareas simples, sino también enriquecer el contexto de la tarea y facilitar la identificación del trabajador con aquello que realiza y de lo que se le hace responsable, su participación y su implicación en el trabajo.

Para ello, se integran las tareas parciales en un conjunto coherente, con sentido y se propicia el ejercicio y desarrollo de algunas aptitudes humanas de mayor cualificación (visión global, iniciativa, responsabilidad, etc.)

Mientras que la ampliación del contenido de un puesto de trabajo se traduce en una mayor heterogeneidad de tareas, en el enriquecimiento del contenido, la heterogeneidad es más bien de funciones. Sin embargo, esta distinción no se acompaña de ningún tipo de juicio de valor respecto a la idoneidad de una sobre la otra.

Determinadas corrientes afirman que es posible aumentar la eficacia y la satisfacción del personal dándole mayores posibilidades de autorrealización, a través del diseño de tareas cuyos niveles de exigencia y responsabilidad estén en función de las características personales de quienes las realizan.

El enriquecimiento de un puesto debe cumplir las siguientes condiciones:

  • Asignación de unidades naturales y completas de trabajo a cada persona, combinando tareas especializadas y tareas novedosas que promuevan la formación continua.
  • Eliminación de controles ajenos, aumentando la responsabilidad sobre el propio trabajo.
  • Elaboración periódica de informes sobre los resultados del trabajo, accesibles a jefes y trabajadores. Esta información sobre el desarrollo del trabajo y el logro de los objetivos puede repercutir favorablemente en la dimensión afectiva del trabajador, en lo que se refiere a su autoestima y satisfacción.

Como se establece en la NTP 444 del INSHT una manera de enriquecer los puestos de trabajo consiste en repartir la carga vertical de trabajo, asignando trabajos que exijan aplicar conocimientos y habilidades de mayor nivel y, por lo tanto, proporcionando mayor autonomía y responsabilidad en cuanto a la planificación, control y método de trabajo. Se trata de la integración de funciones en un puesto, lo que se traduce en una modificación cualitativa de su contenido.

El enriquecimiento de tareas puede llevar consigo un aumento de productividad, mejoras del clima social de trabajo, mejor mantenimiento de equipos y materiales, mayor satisfacción del personal y reducción del absentismo laboral.

Puede ocurrir que, el enriquecimiento del contenido de los puestos de trabajo no resulte tener todo el éxito que se esperaba. Una razón de ello puede ser la rigidez de algunas personas, que se resisten a modificar sus hábitos de trabajo y prefieren continuar con el sistema anterior. Esto puede ocurrir cuando al enriquecimiento de un puesto le acompaña un deterioro de las condiciones de trabajo, debido al aumento de la carga de trabajo (objetivos de producción excesivamente ambiciosos), a mayores probabilidades de cometer errores y la responsabilidad personal que conllevan, a las dificultades personales de aprendizaje, etc.

Algunas personas no son receptivas a este tipo de cambios por el aumento de responsabilidades que conlleva y que no están dispuestos a asumir sin más. En todo caso, es necesario que la heterogeneidad (de tareas y/o funciones) se planifique de modo que el grado de dispersión que exige la realización del trabajo y de responsabilidad sobre él, sea aceptable para las personas implicadas.

Otro inconveniente que se puede encontrar es el temor de algunos miembros de la empresa, que magnifican la posible reducción de su nivel de autoridad. A este respecto, cabe decir que, si bien el enriquecimiento de tareas tiende a reforzar el sentimiento de responsabilidad integrando tareas de mantenimiento, de preparación y definición de operaciones y de control de resultados, ello no significa menores atribuciones a los responsables funcionales de la producción.

La Seguridad Social incentivará a las empresas que reduzcan la siniestralidad

Belen Arcones
18 de Noviembre de 2009
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Hoy leo la siguiente noticia: “La Seguridad Social incentivará a las empresas que reduzcan la siniestralidad. Serán bonus aquellas compañías que inviertan en prevención y, en consecuencia, reduzcan sus índices de siniestralidad. Serán malus las que, pese a la Ley de Prevención, no extremen las medidas de seguridad, formación e información a las que están obligadas y sus trabajadores sufran accidentes por encima de la media de su sector de actividad”.

De forma paralela, leo opiniones diversas que generan ciertos interrogantes de distintas partes: ¿es adecuado incentivar a las empresas por cumplir con la Ley? ¿Puede llevar esta medida a esconder determinados datos siniestrales? ¿Se conseguirá crear cultura preventiva de esta manera? ¿Reducirá la siniestralidad realmente? ¿Puede ser una medida para que las empresas apliquen la prevención, aunque solo sea porque lo vean como un factor rentable y les compense invertir en ella?

Apuesto fundamentalmente por que se reduzca la siniestralidad.