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Rotación de puestos de trabajo

Belen Arcones
6 de Noviembre de 2009
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La rotación de puestos supone que los trabajadores pasan de unas tareas a otras, es decir, se intercambian sus puestos de trabajo periódicamente. En algunos casos, se trata de tareas similares, aunque dentro de puestos de trabajo ubicados en contextos, secciones o departamentos diferentes. Por ejemplo, el paso de un operario de un sector a otro dentro de una cadena de montaje o el intercambio de una mecanógrafa del departamento de administración al de ventas, son ejemplos de rotación de puestos de un lugar a otro, sin que por ello cambie el tipo de tareas y actividades que realizan.

rotaciónEl intervalo de tiempo que se permanece en un mismo puesto o tarea puede oscilar desde menos de una jornada de trabajo hasta varios meses. De cualquier forma, conviene que los propios interesados participen en esta iniciativa de cambio y aporten su parecer respecto al intervalo de rotación.

En principio, el objetivo más inmediato que suele perseguirse con la rotación de puestos es favorecer una cierta diversidad de tareas, actividades y entornos, para salir de la rutina cotidiana.

Los motivos que pueden dar lugar a una rotación de puestos son muy variados:

  • Imposibilidad momentánea de suprimir o modificar cierta tarea tediosa o pesada.
  • Seguridad de equipos y personas.
  • Repartir la fatiga que puede producir el desempeño de las tareas de un puesto.
  • Mayor motivación del personal.

La rotación de puestos y la ampliación de tareas son dos modificaciones de tipo organizativo que se adoptan como forma de prevención de algunas patologías relacionadas con movimientos repetitivos como tenosinovitis, epicondilitis, síndrome del túnel carpiano, etc., siempre y cuando impliquen un cambio real de los movimientos que se realizan y no se someta a las personas a otros factores de riesgo (vibraciones) que puedan ocasionar patologías similares.

Puede que algún puesto de trabajo tenga unas exigencias que lo hacen especialmente repetitivo y pesado y, mientras no sea modificado convenientemente, se recurre a la rotación de puestos entre varias personas. Ello puede estar esencialmente indicado por motivos de seguridad, cuando uno de los puestos es fatigante o peligroso y los posibles errores pueden llegar a tener graves consecuencias. En estos casos, la rotación de puestos sería una solución de carácter urgente y transitorio, en tanto se encuentra una alternativa mejor para solucionar el problema.

Cuando los puestos rotan se difuminan las fronteras entre los puestos de trabajo involucrados y las personas que los realizan, y se obtiene un personal polivalente e intercambiable. Esto contribuye a la capacidad de adaptación de la empresa y de los trabajadores, gracias a la movilidad funcional y al incremento de conocimientos que ello puede suponer. Aunque la rotación de puestos no conlleva necesariamente una mejora cualitativa del trabajo para las personas implicadas, puede ser de interés por lo que supone de variedad y cambio, en cuanto a las habilidades y conocimientos que se requieren para el desempeño de los diferentes puestos y puede ser una forma de alejar la monotonía y descansar de una tarea. Al adoptar un sistema de rotación de puestos, conviene evitar el posible deterioro de las relaciones sociales entre trabajadores, debido a la interrupción de las interacciones personales por el cambio periódico de puesto de trabajo.

No obstante, siempre debemos estar pendientes de las personas “afectadas por esa rotación de puestos de trabajo” y su forma de percibir este sistema. Puede haber resistencia de los trabajadores más antiguos a aprender nuevos trabajos, puede haber una percepción de propiedad de las tareas de trabajo por el trabajador, problemas físicos para pasar de un puesto a otro, dificultad en la selección de los puestos a rotar o el miedo a los errores de los trabajadores o, inlcuso, puede ser contraproducente en aquellos puestos de trabajo en los que una sola exposición al riesgo (pensemos en algunas radiaciones) puede tener consecuencias negativas.

La rotación de tareas debemos utilizarla para humanizar el trabajo. En la medida de lo posible, no podemos permitirnos el lujo de deshumanizarla.

IMF propone el Master Recursos Humanos, un master online que te capacitará para ejercer con éxito las labores de gestión y dirección de Recursos Humanos, un elemento imprescindible para las empresas que quieren afrontar con éxito los continuos cambios impuestos por el mercado.

Síndrome de Burnout

Belen Arcones
16 de Octubre de 2009
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burnout

El síndrome de burnout, de desgaste profesional o síndrome de “estar quemado” constituye un problema de gran relevancia y repercusión social.

Se considera un trastorno adaptativo crónico, en asociación con las demandas psicosociales de trabajar directamente con personas.

Se trata de una reacción a la tensión emocional crónica creada por el contacto continuo con otros seres humanos, en particular cuando éstos tienen problemas o motivos de sufrimiento. Parece tener características propias ya que lo sufren especialmente personas que trabajan en contacto directo con otras personas.
Entre los profesionales más afectados por el burnout se encuentran los policías, los ATS, los médicos, los trabajadores sociales, los guardias penales, los fisioterapeutas, los psiquiatras, los maestros e, incluso, psicólogos. Sin embargo, algunos autores piensan que, bajo determinadas circunstancias, podemos sufrirlo cualquier profesional.
Se requieren al menos 6 meses de período para desadaptarse y puede ocasionarse tanto por un excesivo grado de exigencias, como por escasez de recursos.
Así pues, el burnout resulta de una discrepancia entre los ideales individuales y la realidad de la vida ocupacional diaria. Involucra básicamente tres dimensiones:

1) Agotamiento emocional: se refiere a la pérdida o desgaste de recursos emocionales.
2) Deshumanización o despersonalización: desarrollo de actitudes negativas, cínicas e insensibles hacia los receptores (pacientes, clientes).
3) Falta de realización personal: tendencia a evaluar el propio trabajo de forma negativa.

Pero el burnout puede aparecer no sólo debido al exceso de trabajo o al desgaste por un celo, también excesivo, de su profesionalidad, también puede aparecer porque se dé de modo continuado un bajo apoyo del supervisor/a, fuerte rutina, conflictos personales en el desempeño de su tarea, bajos retos profesionales, excesiva presión laboral, etc.

El perfil de la persona más vulnerable al burnout está caracterizado por elementos tales como elevada autoexigencia, baja tolerancia al fracaso, necesidad de excelencia y perfección, necesidad de control y un sentimiento de omnipotencia frente a la tarea. Esto hace que estas personas organicen una distorsión cognitiva según la cual “sólo ellas y nadie más que ellas, pueden hacer las cosas tan bien”. Pero también, señalan los investigadores, que algunas características positivas suelen ser un caldo de cultivo apropiado para el síndrome: personas entusiastas, idealistas y con gran nivel de implicación personal en el trabajo. Así, un perfil de riesgo es el de personas idealistas, optimistas y entregadas en exceso al trabajo.

Este síndrome se manifiesta por una sintomatología multidimensional, en el ámbito cognitivo, somático y emocional.

Las manifestaciones clínicas más frecuentes son los síntomas emocionales, existiendo ansiedad y ánimo depresivo, expresados como desánimo y hastío. Pueden producirse en ocasiones alteraciones de conducta (absentismo laboral, abuso de alcohol, consumo de otros tóxicos, etc.) Es frecuente apreciar nerviosismo, inquietud, dificultad para la concentración y una baja tolerancia a la frustración, con comportamientos paranoides y/o agresivos hacia los compañeros y la propia familia.

Se han descrito síntomas psicosomáticos como cefaleas, insomnio y trastornos gastrointestinales (todos ellos pueden concluir en incapacidades laborales) y en forma de trastornos del comportamiento, que suelen influir y perjudicar al resto de los compañeros del trabajo y al entorno familiar. Son frecuentes las actitudes negativas, sarcásticas y poco colaboradoras, que dificultan y enturbian la dinámica de grupos normal en un trabajo en equipo.

La mayoría de los autores coinciden en la importancia de la calidad de las relaciones interpersonales en el trabajo, las oportunidades de aprendizaje continuado y el desarrollo de carrera profesional. El desarrollo de burnout puede llevar a abandonar el trabajo pero también puede resultar un reto positivo, que fomenta el desarrollo personal.

Los especialistas recomiendan algunos antídotos, como: implicarse en actividades externas al trabajo, intensificar y revalorizar las relaciones personales y familiares, planificar y desarrollar actividades de ocio y sociales, tener tiempo y espacio para el juego y la recreación, no saltar períodos de vacaciones, desarrollar actividad física, realizar una psicoterapia focalizada en el problema para prevenir la cronificación del síndrome.

El apoyo social, la autoestima, las habilidades de solución de problemas, las habilidades sociales y, sobre todo, una reestructuración cognitiva sobre el modo de percibir el trabajo, el modo de percibir a las personas con las que se trabaja y las posibilidades reales de efectividad teniendo en cuenta sus características personales y las características ambientales que le rodean, son aspectos a tener en cuenta para no ser víctimas de semejante síndrome.

IMF propone Master Prevencion Riesgos Laborales, máster oficial universitario, con el que se adquieren todos los conocimientos y aspectos fundamentales para la prevención de riesgos laborales y aplicarlo al síndrome de Burnout.

Estrés laboral

Belen Arcones
13 de Octubre de 2009
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Cuando hablamos de estrés debemos saber que existen distintos tipos de estrés:

EUSTRESS o estrés positivo: necesario en nuestra vida cotidiana y que ejerce una función de protección del organismo. Gracias a él podemos progresar en todos los sentidos.

DISTRESS o estrés negativo: se produce por una excesiva reacción al estrés, que se manifiesta en una demanda muy intensa o prolongada de actividad. Puede afectarnos física y psicológicamente por el exceso de energía que se produce y no se consume.

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Coloquialmente, cuando hablamos de estrés nos referimos a este tipo de estrés y yo no seré una excepción.

Aunque sobre la definición del estrés han existido esencialmente tres enfoques (fisiológico, “ingenieril” y psicológico), cada uno con su carga asociada de conceptos, métodos y teorías, desde una perspectiva integradora, el estrés se podría definir como la “respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un individuo que intenta adaptarse y ajustarse a presiones internas y externas”.

Según Mc Grath, el estrés es un desequilibrio sustancial (percibido) entre la demanda y la capacidad de respuesta del individuo bajo condiciones en las que el fracaso ante esta demanda posee importantes consecuencias (percibidas). Así, se producirá estrés cuando el individuo percibe que las demandas del entorno superan a sus capacidades para afrontarlas y, además, valora esta situación como amenazante para su situación.

De la misma manera, el Comité Consultivo de Seguridad e Higiene y Protección de la Salud en el lugar de trabajo define el estrés en el trabajo como “la reacción emocional y psicofisiológica ante los aspectos desagradables y nocivos de la tarea, del entorno laboral y de la organización del trabajo”.

En el mundo laboral los factores de estrés presentes en situación de trabajo se pueden clasificar en tres grandes grupos:

1. Estresores del ambiente físico, como ruido, vibraciones, iluminación, temperatura, toxicidad y disponibilidad y disposición del espacio físico.

2. Estresores de la tarea. Algunas personas se sienten cómodas al realizar una tarea sencilla y rutinaria, mientras que otras prefieren llevar a cabo tareas más complejas y enriquecedoras. Los principales estresores de la tarea son la inadecuada carga mental de trabajo y el control sobre la tarea.

3. Estresores organizacionales. La combinación de lo que espera el trabajador y la realidad de lo que le exige la organización dan como resultado un conjunto de fuerzas que se denominan conflictos de rol. La presencia de una situación conflictiva constituye un estresor importante y es evidente que muchas veces los roles conflictivos, sobre todo los objetivos, resultan de prácticas disfuncionales de la organización, teniendo como efecto inmediato una baja en el logro de los objetivos de la organización y una disminución de la satisfacción del trabajo. Además, otros hechos inherentes a la vida organizacional, como la jornada de trabajo y los tiempos de descanso, las relaciones interpersonales, las dificultades de comunicación y las posibilidades de promoción, pueden ser fuentes de estrés.

Debemos saber que los efectos de la exposición a los factores de estrés, dependen de la intensidad, duración y repetición de la exposición pero también de la forma en que el trabajador expuesto considera dichos factores, de su flexibilidad, de sus recursos para hacer frente a la situación y del acceso al apoyo social y la utilización que de él realiza.

Para ayudar a prevenir el estrés, IMF propone un curso de estrés laboral con pautas básicas de prevención y actuación contra esta patología, además recomendamos unas Notas Técnicas del INSHT.

NTP 349: Prevención del estrés: intervención sobre el individuo
NTP 438: Prevención del estrés: intervención sobre la organización
NTP 439: El apoyo social

¡Que os sirvan de ayuda!

Síndrome de la clase turista

Belen Arcones
14 de Septiembre de 2009
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clase_turista

 El síndrome de la clase turista consiste en los trastornos circulatorios producidos por la prolongada inmovilidad en espacios reducidos, como los asientos de la clase turista de la mayoría de las compañías aéreas. Puede derivar en trombosis venosa profunda (TVP) en las extremidades e incluso podrían ser fatales si los coágulos se desprenden y llegan al pulmón.

Población de riesgo

Las personas que tienen problemas circulatorios, como las varices, aquellas que hayan padecido trombosis anteriores y quienes padecen enfermedad obstructiva crónica (EPOC) o insuficiencia cardiaca.

Las embarazadas también se encuentran dentro de la población de riesgo de sufrir trombosis venosa profunda. “El propio útero aumenta de tamaño durante la gestación, dificultando el retorno venoso de las extremidades inferiores. Si a esto sumamos la inmovilidad que implica un viaje en avión durante varias horas, se explica la aparición del riesgo de una complicación de este tipo”, señala el doctor José Luis Pérez-Arellano.

Los síntomas pueden manifestarse con posterioridad al vuelo en forma de hinchazón, dolor o bien hormigueo en las extremidades. Se recomienda acudir al médico para que en caso de haberse iniciado un coágulo prescriba la medicación adecuada.

Consejos durante el viaje para la prevención de riesgos:

  • Mueva las piernas cada cierto tiempo, realizando contracciones que faciliten la circulación venosa profunda.
  • Levántese del asiento cada hora y de varias vueltas por el pasillo.
  • Beba suficiente agua para evitar la deshidratación.
  • No adopte una posición forzada ni cruce las piernas si va a dormir.
  • No coloque el equipaje en el espacio destinado a las piernas.
  • Lleve ropa holgada, preferiblemente de fibra natural, con el fin de favorecer una menor presión sobre la piel y su mejor ventilación, aflójese el cinturón y los cordones de los zapatos y utilice medias y calcetines elásticos.
  • Evite tomar alcohol y bebidas con cafeína, ya que tienen efectos diuréticos.

Accidente in itinere

Belen Arcones
14 de Septiembre de 2009
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in_itinere 

 El accidente in itinere es aquel accidente que se produce al ir o al volver del lugar de trabajo.

Las causas más frecuentes que pueden desencadenar un accidente in itinere son:

  • Conducir el vehículo con prisas, principalmente por las mañanas.
  • Conducir adormilado por tener sueño o estar bajo los efectos de medicamentos.
  • No guardar las distancias de seguridad adecuadas cuando el tráfico en la carretera es muy denso (caravana).
  • Tener el vehículo en mal estado de conservación.
  • Conducir bajo los efectos del alcohol.
  • Conducir excesivamente cansado.
  • Conducir con muchas distracciones y poca concentración.
  • No respetar las señales de tráfico.
  • Conducir con velocidad inadecuada a las características de la vía por la que se circula.
  • Etc.

Como medidas preventivas más eficaces podemos adoptar las siguientes:

1. La formación de los trabajadores en seguridad vial.

2. La identificación de los puntos negros y de los tramos de especial riesgo en los desplazamientos que se hacen cotidianamente.

3. La reducción de  los desplazamientos innecesarios, como por ejemplo los realizados al tener que coger el coche para comer fuera del trabajo.

Personalmente podemos, entre otras cosas:

  1. Procurar no realizar comidas abundantes, pesadas o ricas en calorías y grasas difíciles de digerir.
  2. Evitar escuchar música monótona y sobre todo demasiado tranquilas y relajantes.
  3. No tomar bebidas alcohólicas o productos depresores del organismo.
  4. Adoptar  durante la conducción una postura que no permita la relajación.
  5. Mantener la cabina del vehículo a buena temperatura o bien ventilada.
  6. Afrontar la conducción suficientemente descansado y establecer descansos cada dos horas de circulación.