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Prevenir la silicosis

Josefina del Prado
15 de Junio de 2010
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Suelo mirar con frecuencia las noticias relacionadas con la prevención de riesgos laborales y no dejo de asombrarme. Por ejemplo me he topado con la siguiente noticia en la dirección www.prevention-world.com: La silicosis amenaza de nuevo. Casos recientes que muestran nuevos focos de riesgo.

Es algo que no me sorprende. Durante mis visitas a empresas que trabajan con mármoles y granitos he podido comprobar que, aunque lentamente, se está empezando a adquirir conciencia del riesgo que supone el estar a diario expuestos al polvo proveniente del corte de esas piedras. Tanto los empresarios como los trabajadores empiezan a pensar que la salud es lo primero y no importa lo molesto que en un determinado momento puede llegar a ser el uso de mascarillas, si al final consigues prevenir enfermedades profesionales como la silicosis.

La aparición de esta enfermedad, como de cualquier otra enfermedad de origen profesional, es lenta, por lo que pueden estar apareciendo casos de trabajadores que llevaban tiempo trabajando en este sector sin ningún tipo de protección o sin la protección adecuada.
Pero qué decir de los trabajadores que instalan encimeras, baldosas, paredes e incluso lápidas, que puntualmente deben cortar las piezas para que encajen perfectamente, en la mayoría de los casos no se molestan en ponerse mascarilla ni ninguna protección pues se trata de un corte rápido. Esta situación producida en un caso aislado no supone nada, pero lo habitual es que esto se dé una o más veces a lo largo de la jornada laboral y en el día a día.

Según el artículo mencionado es en algunos de estos trabajadores donde se han detectado nuevos casos de silicosis, por tanto algo debemos estar haciendo mal tantos los técnicos de prevención, como los empresarios, como los propios trabajadores.

Después de casi 15 años de la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales encontrar noticias de este tipo entristecen y debemos reaccionar para que esto no suceda poniendo los medios necesarios.

Apertura de centro de trabajo en obras de construcción

Josefina del Prado
7 de Mayo de 2010
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Hasta ahora las empresas de construcción disponían del plazo de un mes para realizar la apertura de centro de trabajo, con lo cual la obra se empezaba antes de realizar dicha apertura. Bastaba sólo con que el promotor hubiera realizado el aviso previo ante la Autoridad correspondiente.

Las Inspecciones de trabajo siempre han vigilado el cumplimiento de este deber por parte de las empresas  y, de hecho, la ausencia de apertura de centro ha sido objeto de muchas sanciones económicas.

En algunos casos se empezaban las obras sin la aprobación del plan o de los planes de seguridad y salud por parte del coordinador de seguridad y salud de la obra.

Pues bien, con las modificaciones aprobadas por R.D. 337/2010 y que afectan al R.D.39/97 y al R.D. 1627/97, entre otros, este hecho cambia. No se podrá empezar una obra sin haber realizado previamente la apertura del centro de trabajo para lo cual se necesitará presentar también el plan de seguridad   salud. La obligación de realizar la apertura de centro recae únicamente sobre las empresas que actúen como contratas.

Desaparece la obligación del promotor de realizar aviso previo, este sólo debe vigilar el cumplimiento de esta normativa por parte de las contratas.

Por tanto, alerta a todas las empresas despistadas, pues este cambio puede dar lugar a sanciones y os recuerdo que el desconocimiento de la Ley no exime de su cumplimiento.
Apertura centros de trabajo en obras de construcción

¿Existe la conciliación laboral?

Josefina del Prado
12 de Abril de 2010
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En la misma fecha en  que se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, encontré una noticia en Prevention World que llamó mi atención. Me sorprende que sigan sucediendo estas cosas, pero me admira la valentía de la mujer que es capaz de denunciar situaciones como esta.

“Castigada por ser madre
Arias acabó relegada y sola en una nave de Guadalajara, sucia, vacía y a 48 kilómetros del puesto de trabajo que había tenido hasta entonces. Una inspección del Ministerio de Trabajo avala la versión de la empleada. En un duro informe, califica lo ocurrido como <<una situación de acoso discriminatorio>>. La empresa ha presentado alegaciones al escrito de la inspección. Arias comenzó la relación laboral con la que todavía es su empresa, con sede en San Sebastián de los Reyes, en 1988. En octubre de 2007, pocos días antes de reincorporarse al trabajo tras su primera baja maternal, la trabajadora pidió una reducción de jornada para poder cuidar de su hija. Asegura que desde que ejerció ese derecho legislado (trabajar menos con la consiguiente reducción de salario para cuidar de un hijo) fue apartada de sus funciones habituales como auxiliar administrativa. “Pasé a coger el teléfono y a abrir la puerta”, asegura la trabajadora.

La mujer calló. “Tenía miedo de empeorar las cosas. Me quise conformar”, se justifica. “El trabajador, aunque sabe que no ha hecho nada malo, tiende a pensar que empeorará su situación si reclama sus derechos”, puntualiza Mari Cruz Espartosa, la abogada del sindicato UGT que lleva su caso.

La reducción de funciones continuó para Arias. Cuando llegaron las vacaciones anuales de 2008 la empresa le obligó a tomarlas en la última semana de mayo y las tres primeras de junio, lo que, según la empleada, le impedía conciliar con su vida familiar. Por eso pidió una excedencia desde el 28 de julio hasta el 3 de septiembre. Al regresar al trabajo siguió con sus tareas anteriores de abrir la puerta y coger el teléfono. Y al año siguiente, más de lo mismo. Así, en 2009, por la misma imposición de vacaciones fuera de la temporada habitual, solicitó otra excedencia de los dos meses veraniegos. En ese lapso la mujer se quedó embarazada y recibió un burofax con el que se le notificó que desde el 1 de septiembre y “hasta nuevo aviso” iba a ser trasladada en solitario a una nave de la empresa, ubicada en un polígono a las afueras de Guadalajara, a 48 kilómetros de distancia de su anterior puesto de trabajo, en San Sebastián de los Reyes. A partir de ese momento, el cometido de Arias iba a ser la realización de un inventario exhaustivo del material existente en la nave y el control de las entradas y salidas de los artículos almacenados.

Cuando María Teresa vio las condiciones de su nuevo lugar de trabajo, sucio y polvoriento, interpuso una denuncia ante la Inspección Provincial de Trabajo que envió a una inspectora. La funcionaria avaló las quejas de la empleada. La visita se saldó, además, con un acta de infracción por el incumplimiento de las condiciones mínimas de prevención de riesgos laborales.

El informe de la inspectora, de 10 folios, hace un requerimiento a la empresa para que recoloque a su empleada inmediatamente. La inspectora describe así la oficina donde fue destinada María Teresa: “La nave se encuentra muy sucia, llena de polvo, con telarañas en el techo. Hay varias latas vacías de pintura para recoger el agua que se filtra y gotea. La oficina, habilitada como puesto de trabajo, se ha construido con unas planchas de pladur”.

“Estaba rodeada de los trastos que sobraban del otro almacén. Tenía una calculadora y un bote con cuatro bolis. Hasta me recomendaron que cerrase la puerta con llave mientras estuviese dentro”, resume Arias. “Volvía a casa llorando todos los días”, añade. Estuvo allí casi tres meses. El escrito de la inspectora, que habla de una “falta absoluta de ocupación efectiva” de Arias, su “total aislamiento” y “órdenes de realizar tareas inútiles y repetitivas”, constata “la situación de acoso discriminatorio sufrido por la trabajadora”, lo que le ha llevado a dos bajas médicas por ansiedad. Situación en la que, a punto de dar a luz a su segundo hijo, todavía se encuentra. Con las conclusiones del informe de la inspección bajo el brazo, María Teresa Arias pidió el despido tras 12 años de relación laboral y una indemnización por daños y perjuicios de más de 35.000 euros. La empresa no ha accedido y todo indica que al final será el juez de lo social quien decida.

El gerente de la compañía niega que se haya discriminado por razón de sexo a Arias ni a ningún otro trabajador de la compañía. La empresa ha presentado alegaciones al acta redactada por la inspectora de Trabajo y este procedimiento administrativo tardará meses en concluir, previsiblemente.

A punto de dar a luz, María Teresa Arias se siente liberada y asustada. “Las empresas saben que el 90% de los trabajadores se despiden por su cuenta ante situaciones así, lo raro es lo que ha aguantado ella”, la anima su abogada, Mari Cruz Espartosa, convencida de que ganarán el caso”.

Conozco situaciones como estas, sufridas por MADRES de mi entorno, pero todas ellas prefieren callar por miedo a quedarse sin trabajo, por eso pienso en lo mal que debía estar pasándolo esta trabajadora para animarse a denunciarlo.

Soy mujer y madre, los 5 últimos años he podido conciliar mi vida laboral con mi vida familiar y no he sufrido ningún trato discriminatorio por parte de las empresas en las que he trabajado, por ello utilizo esta noticia para darles mis más sinceras gracias a todas las personas que lo hicieron posible.

La ergonomía como solución a muchas dolencias de origen laboral

Josefina del Prado
23 de Marzo de 2010
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Hace tiempo me volví a reencontrar con un amigo informático que llevaba tiempo sin ver, tras ponernos al día de nuestras vidas entramos en el tema de nuestros achaques de salud. Me comentó que llevaba tiempo con problemas en un codo, sufría epicondilitis o lo que se suele conocer como “codo de tenista”. Estaba desesperado pues se había comprado una codera especial con refuerzo en el codo, y el médico le había infiltrado en dos ocasiones sin notar una ninguna mejoría. He de decir que mi amigo no ha practicado en su vida deporte alguno y menos aquellos en los que se utilice el brazo como tenis, pádel, etc.

Consecuencias de mala postura ergonómica

Consecuencias de mala postura ergonómica

Me ofrecí, por deformación profesional, a hacerle un estudio ergonómico de su puesto de trabajo, al principio se rió pero como no tenía nada que perder accedió a ello.

Y un buen día me acerqué a verle a su trabajo para realizarle el estudio. Su puesto de trabajo era perfecto, silla y mesa adecuada, espacio suficiente, buena luz y temperatura, los elementos informáticos eran de última generación y con diseño de lo más ergonómico.

Como no encontraba nada anormal le hice sentar y que comenzara a trabajar como lo hacía habitualmente, su postura ante el ordenador era correcta, pero después de observarle durante unos 10 minutos encontré la causa de su dolencia.

Mi amigo trabajaba con el ratón apoyando correctamente sus muñecas y antebrazo en la mesa de trabajo pero su codo quedaba en el aire sin apoyo alguno. Le hice mover todos sus elementos informáticos hacía adelante en la mesa de manera que su codo al trabajar estuviera apoyado en la misma. Creo que mi amigo lo hizo sin convencimiento sólo para darme gusto.

Al cabo de un mes recibí una llamada de él, estaba feliz había dejado la codera, su codo ya no le dolía y me reconoció que empezó a notar mejoría a la semana de haber seguido mi consejo. 

En este caso, como en muchos otros la solución pasó por una puesta en práctica de los conocimientos ergonómicos. Si bien, es cierto que en otros es necesario que el individuo acuda al médico que es el especialista en salud.

Riesgos domésticos en la población infantil

Josefina del Prado
1 de Febrero de 2010
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Cuantas veces ha llamado nuestra atención la publicación de noticias sobre accidentes domésticos, estos nos causan más impresión cuando el accidentado es un menor.NIÑOS

 Siempre asociamos la prevención al mundo laboral porque hay una Ley que obliga a las empresas a adoptar medidas preventivas para evitar los accidentes laborales.

Pero y en nuestra casa ¿existen riesgos para nuestros hijos?, la respuesta es sí, existen riesgos de accidentes en todos los rincones del hogar familiar.

El niño es una persona con ansias de explorar todo, no entiende de peligros y le llama la atención todo lo prohibido. Una ventana abierta es una tentación a los ojos de cualquier niño, quién intentará acceder a ella de cualquier forma, un mechero olvidado en una mesa es una invitación a jugar con él y, ¿qué decir de esos envases llenos de atractivos líquidos de colores?, ¿qué niño no se va a sentir tentado a abrirlo y probarlo?  

La prevención debe empezar en nuestra casa, los padres y personas responsables de los niños deben adoptar todas las medidas de seguridad necesarias para evitar estos accidentes, que en un alto porcentaje, suele ser mortales.

Es fundamental proteger los enchufes, alejar piezas pequeñas de su alcance y en especial si son de colores llamativos. Los envases de productos de limpieza y bebidas alcohólicas deben colocarse en armarios cerrados y de difícil apertura.

 Nunca se debe dejar una ventana abierta si en la habitación no hay presente un adulto.

Una de las habitaciones más peligrosas suele ser la cocina, por tanto en esta zona hay que tener mayor vigilancia, evitando dejar los cuchillos y tenedores al alcance de su curiosidad, alejando al niño del fuego, de una cacerola caliente, de una sartén, de vajilla de cristal, etc.

Desde el primer día de vida del niño  los padres somos conscientes de la importancia de las vacunas para prevenirle enfermedades,  esto es muy importante para la salud del bebé,  pero la misma importancia tiene la prevención de los accidentes domésticos y esto también está en manos de los padres.

Dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo y por ello hago referencia a unas palabras que un día escuché a una señora mayor que podía ser la abuela de cualquiera de nosotros: “la maternidad es una enfermedad de 9 meses y una convalecencia de toda una vida”.

Creo que esta frase resume a la perfección el papel de todos los padres y el esfuerzo diario  para proteger a nuestros hijos.