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Criterio Técnico 69/2009 sobre las actuaciones en Acoso Laboral y Violencia en el Trabajo

Yojana Pavón
4 de Noviembre de 2009
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Por fin tenemos en nuestras manos un criterio técnico que  sirve como puente de unión  entre los riesgos psicosociales contemplados en  la Ley  35/1995  y  la Ley 3/2007, para la Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres.  Este criterio técnico contempla las actuaciones específicas por la Inspección de Trabajo en materia de Acoso Laboral y Violencia.

Lo teneis disponible en el PDF que encontraréis junto a esta noticia.

¡Una nueva herramienta de trabajo dentro de la prevención en riesgos laborales!

IMF cuenta entre su oferta formativa con un curso de Estrés laboral y otro de Mobbing en los que se puede aprender a prevenir y tratar dichos problemas en el ámbito laboral.

CRITERIO TÉCNICO 69_2009

Estrés laboral

Belen Arcones
13 de Octubre de 2009
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Cuando hablamos de estrés debemos saber que existen distintos tipos de estrés:

EUSTRESS o estrés positivo: necesario en nuestra vida cotidiana y que ejerce una función de protección del organismo. Gracias a él podemos progresar en todos los sentidos.

DISTRESS o estrés negativo: se produce por una excesiva reacción al estrés, que se manifiesta en una demanda muy intensa o prolongada de actividad. Puede afectarnos física y psicológicamente por el exceso de energía que se produce y no se consume.

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Coloquialmente, cuando hablamos de estrés nos referimos a este tipo de estrés y yo no seré una excepción.

Aunque sobre la definición del estrés han existido esencialmente tres enfoques (fisiológico, “ingenieril” y psicológico), cada uno con su carga asociada de conceptos, métodos y teorías, desde una perspectiva integradora, el estrés se podría definir como la “respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un individuo que intenta adaptarse y ajustarse a presiones internas y externas”.

Según Mc Grath, el estrés es un desequilibrio sustancial (percibido) entre la demanda y la capacidad de respuesta del individuo bajo condiciones en las que el fracaso ante esta demanda posee importantes consecuencias (percibidas). Así, se producirá estrés cuando el individuo percibe que las demandas del entorno superan a sus capacidades para afrontarlas y, además, valora esta situación como amenazante para su situación.

De la misma manera, el Comité Consultivo de Seguridad e Higiene y Protección de la Salud en el lugar de trabajo define el estrés en el trabajo como “la reacción emocional y psicofisiológica ante los aspectos desagradables y nocivos de la tarea, del entorno laboral y de la organización del trabajo”.

En el mundo laboral los factores de estrés presentes en situación de trabajo se pueden clasificar en tres grandes grupos:

1. Estresores del ambiente físico, como ruido, vibraciones, iluminación, temperatura, toxicidad y disponibilidad y disposición del espacio físico.

2. Estresores de la tarea. Algunas personas se sienten cómodas al realizar una tarea sencilla y rutinaria, mientras que otras prefieren llevar a cabo tareas más complejas y enriquecedoras. Los principales estresores de la tarea son la inadecuada carga mental de trabajo y el control sobre la tarea.

3. Estresores organizacionales. La combinación de lo que espera el trabajador y la realidad de lo que le exige la organización dan como resultado un conjunto de fuerzas que se denominan conflictos de rol. La presencia de una situación conflictiva constituye un estresor importante y es evidente que muchas veces los roles conflictivos, sobre todo los objetivos, resultan de prácticas disfuncionales de la organización, teniendo como efecto inmediato una baja en el logro de los objetivos de la organización y una disminución de la satisfacción del trabajo. Además, otros hechos inherentes a la vida organizacional, como la jornada de trabajo y los tiempos de descanso, las relaciones interpersonales, las dificultades de comunicación y las posibilidades de promoción, pueden ser fuentes de estrés.

Debemos saber que los efectos de la exposición a los factores de estrés, dependen de la intensidad, duración y repetición de la exposición pero también de la forma en que el trabajador expuesto considera dichos factores, de su flexibilidad, de sus recursos para hacer frente a la situación y del acceso al apoyo social y la utilización que de él realiza.

Para ayudar a prevenir el estrés, IMF propone un curso de estrés laboral con pautas básicas de prevención y actuación contra esta patología, además recomendamos unas Notas Técnicas del INSHT.

NTP 349: Prevención del estrés: intervención sobre el individuo
NTP 438: Prevención del estrés: intervención sobre la organización
NTP 439: El apoyo social

¡Que os sirvan de ayuda!

Cuando el estrés laboral llega a ser un “Síndrome de Don Quijote”

Yojana Pavón
14 de Septiembre de 2009
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“La realidad es una ilusión muy persistente“.

Albert Einstein

¿Qué se considera estrés laboral y qué no? Es cierto que si partimos del punto de vista de la subjetividad personal, caemos en un caos de conceptualización. Echando un vistazo a la normativa aplicada  en materia de prevención riesgos laborales, la génesis del estrés laboral  puede darse por diversas causas organizacionales: fatiga o carga mental, condiciones ergonómicas, conflictos interpersonales, estilo de dirección, etc. Vemos que tampoco ésto nos ayuda  para saber qué es el estrés laboral. Mirando su dimensión jurídica hay sentencias del Tribunal Supremo (2007) en las que se  reconoce el estrés laboral como accidente de trabajo. No está mal, pero si atendemos al  Real Decreto de 2006 de Enfermedades Profesionales, no aparece. Dificil cuestion ¿verdad? Podemos sufrir riesgos   y síntomas en nuestra salud, pero no podemos decir que estamos enfermos.

En España, según recientes estudios sobre ventas  de fármacos, vemos que  se distribuyen casi 35 millones de envases de ansiolíticos ¡casi un envase por habitante!. Y qué decir tiene  que un colectivo indiscutible de riesgo es la mujer trabajadora debido a su incompatibilidad  para poder conciliar su vida personal con la laboral.  Desde hace tiempo,  en diversas publicaciones sobre estrés y trabajo se  hace hincapié en las pérdidas económicas y el gasto que suponen las bajas  laborales tanto para el  sector  organizacional y como para las administraciones públicas . Pero ¿hasta qué punto se ataja el problema? ¿Sólo es cuestión de  cambiar condiciones externas al ambiente laboral del trabajador? ¿Y la propia visión que él mismo tiene de su entorno?

Bien podríamos denominar algunos casos de estrés laboral que, rascando un poco quizá luego no lo son tanto, como  algo “quijotescos”. Se trata  de percepciones erróneas del entorno de trabajo. Si una de las bases del estrés laboral tal y como comentaban  Lazarus y Folkman en su, ya clásica teoría, es la valoración  del entorno por parte del individuo, entramos entonces en el mundo de las subjetividades. Las percepciones dependen de los ojos con que se mira el mundo que nos rodea o, lo que es lo mismo, a veces vemos gigantes cuando en realidad tan solo  se trata de molinos de viento. Quizá sea un “Síndrome de Don Quijote“.