Entradas con la etiqueta ‘Medio Ambiente’


Exporecicla: la feria del reciclaje abre sus puertas en Zaragoza

Belen Solana
21 de Septiembre de 2011
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La reciente aprobación de la nueva Ley de Residuos supone interesantes modificaciones en la gestión del medio ambiente en España. Todas serán analizadas y debatidas en Exporecicla, una feria dedicada al tratamiento, recuperación y reciclaje de los diversos tipos de residuos que se generan en nuestro país.

Exporecicla abrirá sus puertas entre el 27 y el 29 de septiembre en Zaragoza, donde se acogerán, además de expositores para que las empresas del sector muestren sus novedades, unas jornadas técnicas que girarán en torno a la nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados, la valorización energética, el CSR, biogás, biomasa, reciclaje de: RAEES, plásticos, papel y cartón, neumáticos, aceites usados, residuos industriales, suelos contaminados y la contaminación atmosférica.

Entre los objetivos que persigue este encuentro se pueden destacar: creación de un foro común de intercambio de conocimientos y experiencias y desarrollo de nuevas oportunidades de negocio, – ideal para todos los master en energias renovables, no os lo perdáis -; servir de escaparate para presentar los últimos avances tecnológicos y proyectos de I+D+i en materia de recuperación, reciclaje, gestión y valorización de residuos, conocer cómo adaptarse a los nuevos cambios legislativos y económicos o apoyar la internacionalización y expansión de las empresas expositoras.

El coche eléctrico, ¿el coche del futuro?

Julia O.
1 de Septiembre de 2011
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En los últimos tiempos, escuchamos hablar continuamente en los medios acerca del potencial de estudiar un master en energias renovables o un master en medio ambiente entre otros, y es que no queda lugar a dudas que se trata de un área en constante evolución, por ejemplo, el coche eléctrico; hemos llegado a convencernos de que el futuro del transporte por carretera pasa por el empleo de energía eléctrica para hacer funcionar los motores, en lugar del contaminante gasóleo. No obstante, y al menos por el momento, no todo son ventajas; vamos a tratar de analizar los beneficios e inconvenientes de conducir un coche eléctrico.

Entre sus ventajas encontramos las siguientes:

  • No emite gases contaminantes: al ahorro que supone no utilizar combustible (cuyo precio se incrementa año tras año y que además es un recurso no renovable) se suma un nivel de emisiones de CO2 inexistente.
  • No presenta desechos (filtros, aceites, repuestos, etc.) que también son contaminantes.
  • Es mucho menos ruidoso que el coche habitual. Este aspecto se ha presentado en ocasiones también como desventaja, alegando que al ser tan silencioso al circular podría aumentar el riesgo de atropellos al no oírlo llegar el peatón.
  • La gran ventaja del coche eléctrico es, sin duda, la electricidad que utiliza como energía, que a diferencia de los productos petrolíferos se puede producir mediante energías renovables.

Ahora mismo, el coche eléctrico parece ser la alternativa más práctica para sustituir al coche de gasolina: tecnología avanzada y segura, motor eléctrico, costes por km muy reducidos (aproximadamente 1,5 euros cada 100 km); sin embargo, su elevado precio y la escasez de puntos de recarga en nuestras ciudades hacen que el consumidor se lo piense dos veces antes de adquirir uno de estos vehículos.

Inconvenientes:

  • Tiene poca autonomía (unas ocho horas, dependiendo del modelo). Las baterías de litio que utilizan no generan el mismo rendimiento que un motor de combustión interna, por lo que los coches eléctricos limitan su circulación al ámbito urbano.
  • ¿Dónde lo enchufamos para recargarlo? Pues es imprescindible tener una plaza de parking con toma de corriente disponible.
  • Durante el período de carga, el vehículo debe estar detenido entre seis y doce horas si se recarga en una toma convencional de electricidad. Si se conecta a una toma trifásica, difícilmente accesible, el proceso se acorta hasta tardar media hora,  pero aún así parece mucho tiempo para estar parados, esperando.
  • Son de baja potencia. Aún no se ha podido generar un coche eléctrico que permita una buena aceleración y que al mismo tiempo sea asequible como para ser producido en serie. No obstante, existen modelos híbridos que combinan un motor a gasoil con uno eléctrico, y tienen mayor autonomía.
  • No hay un mercado de repuestos como tal, por lo menos en España.
  • Tiene un precio muy elevado (suelen superar los 30.000 euros) y amortizar este sobrecoste supondría recorrer tal cantidad de kilómetros que, para un coche urbano, resultan demasiados.

Recientemente, la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, ha diseñado un modelo equipado con una pila de combustible de hidrógeno que supera los 2.500 kilómetros de recorrido con el combustible equivalente a un litro de gasolina.

Además, el gobierno ha declarado que el objetivo es llegar a 250.000 vehículos totalmente eléctricos en el año 2014.

Es probable que en un futuro a largo plazo todos los automóviles sean de este tipo: no contaminantes, silenciosos y baratos de alimentar. Sin embargo, la cantidad de inconvenientes que presenta esta tecnología demuestra que aún queda mucho camino por recorrer.

Si te interesa ver los modelos actualmente disponibles y sus características, pincha aquí.

El reciclaje de la basura electrónica

Julia O.
5 de Julio de 2011
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Los residuos que generamos en la actualidad poco tienen que ver con los de años anteriores. Los vertederos se llenan ahora de televisores, electrodomésticos y desde la última década, de ordenadores y móviles viejos que acaban por convertirse en amenazas para nuestro entorno. Es fundamental deshacerse de esta basura electrónica (o e-waste) de forma adecuada, pues es altamente contaminante; la clave: reciclar e intentar aprovechar alguna parte de sus componentes.

Pues si bien es cierto que en los últimos años ha crecido la concienciación acerca de separar los distintos tipos de basura, más allá del papel, los envases o el vidrio, la basura electrónica ocupa el mayor volumen entre los desechos del siglo XXI y contamina seriamente nuestro ecosistema y nuestra salud.

La diferencia respecto a otro tipo de residuos es que, siendo su composición (por su alto contenido en metales tóxicos) la más peligrosa, son estos residuos electrónicos los que menos se reciclan. Por añadidura, su vida de uso es muy corta: los ordenadores (que por la sofisticación de los nuevos programas que salen al mercado exigen cada vez un mayor rendimiento de la máquina) o los móviles (que se acumulan en los cajones de muchos hogares españoles tras ser continuamente reemplazados por modelos más modernos).

Podemos distinguir tres tipos de residuos tecnológicos:

  • Línea Blanca: electrodomésticos (como lavadoras, frigoríficos, microondas…).
  • Línea Marrón: televisores, vídeos, equipos de música, etc.
  • Línea Gris: tecnología más moderna (ordenadores, teléfonos móviles y periféricos).

La Línea Gris supone actualmente la mayor parte de los vertidos tecnológicos, gracias a la adopción masiva en los hogares de ordenadores (de sobremesa, portátiles… y sobre todo de móviles).

Existen muchas maneras de procesar nuestra basura electrónica. Hoy vamos a dar unas pequeñas pautas para gestionar nuestros residuos electrónicos de la forma más óptima:

  • Puede que el ordenador viejo no sirva para ese nuevo juego pero sí para realizar tareas más sencillas como procesar textos o navegar. Si hemos decidido deshacernos de él definitivamente, se puede desmontar para aprovechar algún componente a modo de repuesto en caso de emergencia (el disco duro, la tarjeta gráfica…).
  • Podemos acudir a organizaciones benéficas que gratuitamente recogen y reparan los equipos para destinarlos a proyectos sociales y educativos con mayores, discapacitados, gente necesitada o países en vías de desarrollo. organizaciones sin ánimo de lucro reparan y actualizan ordenadores viejos o estropeados. La Fundación Bip Bip ha conseguido en los últimos tres años montar 220 aulas con 1.300 ordenadores de las que se han beneficiado más de 65.000 personas en riesgo de exclusión social. Otros proyectos dedicados a recoger ordenadores para terceros o países subdesarrollados son TeSo, Reciclanet , Presencia Activa , Noves Tecnologies per a l’Àfrica o TeDeSo.
  • Si ya no tienen ninguna posibilidad de uso, antes de manipularlos nosotros mismos es mejor depositarlos en un lugar apropiado. Para los residuos domésticos más grandes (electrodomésticos, equipos informáticos, etc.) o peligrosos (baterías, pinturas, aceites, etc.) se han creado los llamados Puntos Limpios (o “ecoparques”), cuya localización puedes consultar aquí.
  • Para las empresas de tecnología, existen soluciones como CloudBlue (en EE.UU.), que les ayuda a deshacerse de sus desechos electrónicos, asegurando que los metales preciosos se reutilicen.
  • En muchos grandes establecimientos comerciales se han habilitado contenedores para recoger aparatos electrónicos de reducidas dimensiones (teléfonos móviles, principalmente). Están pensados para uso particular y el único esfuerzo a realizar por el usuario es el de transportar los deshechos hasta el punto más cercano.

El consumidor debe asumir la responsabilidad de deshacerse de manera adecuada de la chatarra tecnológica, mientras que la Administración, ayuntamientos, mancomunidades o empresas privadas deberían facilitar el proceso y garantizar que los residuos llegan a reciclarse o eliminarse de forma segura.

Una sola batería de móvil basta para contaminar más de 600.000 litros de agua. El cromo, empleado en la fabricación de las cubiertas de metal, es cancerígeno; el cadmio, componente de las baterías recargables, daña los huesos y los riñones; el mercurio, esencial para la iluminación en monitores, es nocivo para el sistema nervioso y el cerebro.

Los españoles producimos unas 200.000 toneladas de basura electrónica, que si se procesase podría generar más de 90.000 toneladas de metales, 30.000 toneladas de plásticos y 13.000 toneladas de vidrio recuperados. Parece evidente que la prevención resulta fundamental para evitar las consecuencias ambientales de la mala gestión electrónica.

Además de los usuarios, las instituciones tienen que asumir su  responsabilidad respecto a este tema. La Unión Europea se sitúa a la cabeza en la regulación sobre la gestión de estos residuos y por ello hace unos años el Parlamento Europeo aprobó una directiva para reducir la eliminación de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) y facilitar su desarmado y reutilización.

Asimismo, las agencias ambientales advierten que algunos países están exportando ilegalmente la basura electrónica a países del Tercer Mundo. También, por tanto, hay que frenar rápidamente la exportación de este tipo de deshechos a países como China o la India, que ya cuentan con enormes cementerios de basura electrónica.

Aprende todo sobre las Auditorías Ambientales

Lydia Rocha
8 de Junio de 2011
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La Auditoría Ambiental se podría definir como un instrumento de gestión que comprende una evaluación sistemática, documentada, periódica y objetiva del comportamiento de la organización, del sistema de gestión y de los procedimientos destinados a proteger el Medio Ambiente. La finalidad es facilitar el control operativo de las prácticas que puedan tener un impacto sobre el Medio Ambiente y evaluar el cumplimiento de la política medioambiental de la organización, en especial sus objetivos y metas en este ámbito.

En los últimos años la auditoría ambiental ha sido presentada como una herramienta de amplia aplicación. Su uso ha sido promovido por diferentes agentes, desde los gobiernos hasta las organizaciones internacionales, ganando un impulso significativo a partir de la publicación de la Norma Internacional ISO 14001.

Un fundamento para toda auditoría es que una tercera parte independiente (el auditor), trabaja por cuenta de un interesado (el cliente, que puede ser la dirección de una empresa u organización, un órgano gubernamental, un cliente de la organización, etc.), aplicando un procedimiento sistemático con el objetivo de verificar si el auditado siguió determinados procedimientos establecidos.

La idea de una auditoría específicamente ambiental parece haber surgido a lo largo de los años sesenta, periodo de gestación y desarrollo de varios instrumentos de planificación y de gestión ambiental. Su concepción y modalidades de aplicación fueron bastante modificadas desde entonces, haciendo de la auditoría una herramienta en continua evolución.

El surgimiento de leyes ambientales de complejidad creciente, particularmente en los Estados Unidos, fue uno de los motores del desarrollo de la auditoría ambiental. Las leyes y su instrumentación por los tribunales ya estaban comenzando a tener repercusiones sobre el desempeño financiero de las empresas (en forma de multas, costos de acciones judiciales, costos de adecuación a las exigencias legales, deterioro de la imagen pública de las empresas y otros costos tangibles e intangibles), de forma que alguna especie de auditoría usada internamente a semejanza de las auditorías contables, podría representar una precaución contra factores de orden ambiental que pudiesen amenazar el desempeño empresarial y reducir riesgos.

Esta tendencia fue más nítida a partir del 1980, cuando el Congreso Americano aprobó una ley denominada Comprehensive Environment Response Compensation and Liability Act (más conocida como ley del Superfund), que responsabilizaba civilmente a los propietarios de inmuebles en los cuales se encontrasen sustancias tóxicas en situación tal que pudiesen causar daños ambientales. La aplicación de esta ley y la consecuente condena judicial de muchas empresas a cargar con los gastos de limpieza de sitios contaminados fue un gran impulsor de un tipo particular de auditoría ambiental, que pasó a ser realizada antes de la adquisición de inmuebles o de la adquisición de una empresa por otra o, aún antes de la fusión entre dos empresas. Este tipo de auditoría ambiental tiene el objetivo de identificar las situaciones que puedan resultar en un pasivo ambiental y es muchas veces conocida por el nombre de “due diligence”.

Los años ochenta, vieron el primer desarrollo metodológico de la auditoría ambiental y el inicio del cúmulo de experiencias prácticas. Un marco de ese período es la publicación por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos de America (EPA- Environmental Protection Agency), el 5 de noviembre de 1985, de su Environmental Auditing Policy Statement que anima al uso voluntario y presenta las directrices sobre la auditoría ambiental. No se trata de una ley o reglamento que hace obligatoria la auditoría ambiental sino, apenas, un documento oficial que recomienda la utilización de este instrumento y presenta directrices para ello. En 1988 la Cámara de Comercio Internacional, una organización volcada a la ampliación del comercio mundial publica su Position Paper on Environmental Audit, que recomienda la adopción voluntaria de la auditoría ambiental.

Ya en los años noventa se ven algunas iniciativas internacionales con el objetivo de estimular y difundir el uso de la auditoría ambiental, destacándose tres de ellas. En 1992 fue publicada en Reino Unido la Norma British Standard 7750 (BS 7750) sobre Sistemas de Gestión Ambiental, que incorporó la auditoría ambiental como componente esencial de ese sistema. En el año siguiente la actual Unión Europea publicó su Directiva 1836, de 29 de junio de 1993, sobre la participación voluntaria de las compañías del sector industrial en un “Esquema comunitario de eco-gestión y auditoría”, mejor conocido internacionalmente por su sigla en ingles EMAS -  Eco Management and Audit Scheme. La adhesión es voluntaria pero, una vez dentro de este esquema, las empresas tienen que cumplir una serie de exigencias, entre ellas la de realizar periódicamente una auditoría con una tercera parte, debidamente acreditada. Los resultados de la auditoría deben ser divulgados según las reglas previstas por esa Directiva. Finalmente en 1996 fueron publicadas las primeras normas de la serie ISO 14001 sobre los Sistemas de Gestión Ambiental que, a semejanza de la norma británica, adoptan la auditoría ambiental como elemento indispensable del sistema.

Desde esta perspectiva, la auditoría es una herramienta usada principalmente para verificar si la política ambiental de la organización viene siendo cumplida e implementada satisfactoriamente. Desde IMF Formación queremos proponerte el curso de “Auditorías Ambientales”, porque una vez más, apostamos por tu formación.

La Comisión Europea quiere reducir un 80% las emisiones de CO2 en 2050

Lydia Rocha
14 de Marzo de 2011
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Hoy queremos haceros partícipes de un compromiso que la Unión Europea planea adquirir con todos los ciudadanos del mundo: la Comisión Europea tiene intención de reducir sus emisiones de Dióxido de Carbono en hasta un 80% de aquí al año 2050.

Este compromiso nace de la creciente necesidad de cuidar el entorno en el que vivimos ya que de otro modo, los niveles de contaminación podrían generar una situación de inestabilidad medioambiental muy peligrosa.

Para leer el artículo completo podeis entrar en la sección de noticias de la página web de IMF Formación o pinchar aquí.